miércoles, mayo 10, 2006


Un mueble, un manifiesto.
Gerrit Rietveld


Imposible pensar tan siquiera en una cosa mas incómoda en la cual sentarse que el sillón Red and Blue, del esforzado arquitecto alemán Gerrit Thomas Rietveld en 1918 y que los pobres señores Schröder soportaron en su casa de la ciudad de Utrecht . Donde el arquitecto no solo la construyo sino que luego tuvo su estudio hasta 1932 y donde vivió desde 1958.
Pero señores sepan que los ideales no se negocian y si de manifiestos se trata aquí esta el Red and Blue para demostrar al mundo que no solo con la palabra se comunica el hombre. Generado en el año de la fiebre neoplásica y del cuál ni el mismísimo Mondrian hubiera concebido tan extremista, no es mas que eso, un manifiesto de la tendencia cultural de su tiempo, es cuando el mueble deja su confort, se vuelve difícil de usar, incómodo, pero que habla por si mismo.
El sillón rojo y azul fue concebido con casa y todo, como suele ocurrir con las obras de los profesionales mas renombrados de los años ´20 donde el arquitecto debía resolver todo, nada debe quedar librado al azar y mucho menos al mal gusto de los propietarios, el diseño y la arquitectura no son para nada democráticos y muy pocos pueden saber lo que realmente “queda bien”, las señoras confían en el arquitecto casi mas que en sus confesores y estos aprovechan el momento para eternizarse.
El joven Gerrit, andaba como bola sin manija hasta que decidió poner una tienda de muebles en Utrecht, a partir de allí conocería a sus futuros compañeros de andanzas, Bart van der Lek, se unió al grupo Kunstliefde, conoció a Theo van Doesburg, y como no se quería perder una, fue miembro activo y por demás representativo del movimiento De Stijil [1919] , formó parte del CIAM, al igual que Le corbusier, conoció a nuestro amigo Marcel Breuer, e influyo en este, durante los años 40 y 50 su obra alcanzó un gran reconocimiento, Diseño por aquellos años una butaca tapizada para el edificio de la UNESCO.
Es sin dudas uno de los aportes mas importantes a la historia del movimiento moderno.
Sus sillas Zigzag [1932-1934] y Crate [1934] revelan un interés por retomar los materiales tradicionales luego de experimentar con caño tubular, y una respuesta a la recesión económica de los años ´30.
Gerrit Thomas Rietveld murió en la misma ciudad donde nació y la que fue testigo de sus mejores obras corría el año 1964.

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