jueves, marzo 27, 2008


Jean Prouvé - El herrero de Le Corbusier


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Arquitecto, Ingeniero, Diseñador, Interiorista… nada, el tipo no era nada de eso, catalogar a Jean Prouvé es tan difícil como negar su influencia en el diseño del siglo pasado, y no era nada de eso por que en realidad nunca tuvo título académico alguno.- A los 5 años le regalaron un mecano y ante la sorpresa de la tía lo destruyó contra la pared. Hijo de un artista plástico, a la muerte del padre y como consecuencia de las necesidades que provocó en su familia la Gran Guerra, debió entrar a trabajar como aprendiz en el taller de un herrero especializado en rejas, en 1924, dijo basta y se abrió solo con su taller, conocido en el ambiente como el “retorcedor de chapas” Jean jamás abandonaría la investigación de materiales, creía en la industrialización mas que en el padre nuestro, pero se negaba a utilizar materiales estándares para sus creaciones, ideaba todo, hasta la última pieza y luego si, la producción se transformaba en industrial, renegaba del mecano. Trabajó junto a grandes arquitectos de la época, colaboró en la Unidad de Marsella con Lecoribusier, Mallet – Stevens.- Renegó siempre de sus contemporáneos que utilizaban el caño de sección única para la producción de sus muebles, por que decía que era una mentira descarada, “no todos lo elementos de una silla tienen la misma solicitudes de resistencia, por lo tanto no tiene que tener la misma sección, es una mentira descarada, las patas delanteras no soportan el mismo peso que las trasera, y estas a su vez es distinta del respaldo” y hasta llegó a criticar duramente a los arquitectos de la época acusándolos de hacer “maquillaje”. Además de sus muebles desarrolló viviendas, edificios públicos, todos casi prefabricados industrialmente, aportaba su cuota parte a la idea de la maquina de habitar de Le Corbusier, como quien no quiere la cosa, con su frontal estilo, agregaba: “un mueble no es la metáfora de una máquina: es una máquina” Un día vinieron unos señores de saco y maletín, le compraron la fábrica de sueños, tuvo que desmantelar casi todo, con esos mismos materiales hizo su propia casa en pocas semanas.- Aun hoy se discute su participación en algunos de los diseño de muebles de Pierrand. Sus muebles –reeditados- ambientan las oficinas del Vitra, de Weil. Admiró para siempre el Citroën 2 CV, por que Citroën como nadie entendió la utilización de sus amadas chapas de acero, funcionalidad y resistencia. Los acartonados académicos franceses nunca le perdonaron que no tuviere titulo, los ingenieros lo llamaban despectivamente inventor, los arquitectos le tenían cierta simpatía, una vez le ofrecieron diera una única prueba definitiva para obtener el título de Arquitecto, el se negó, nunca se supo si por orgullo o indolencia, pero el tipo los dejó esperando a todos. Como estos señores no querían perder la pulseada, lo designaron presidente del jurado que debía seleccionar el ganador del concurso para el Centro Pompidou de Paris, a la derecha Oscar Niemeyer a la izquierda Philips Jonson, sin duda forzó la decisión por el proyecto de Renzo Piano y Richard Rogers, proyecto que marcó un hito en la historia de la arquitectura moderna, por que veía en él materializados varios de sus principios constructivos, paradójicamente los autores expresaron que su intención era hacer una “parodia de la tecnología, una simulación”. Como casi todos los integrantes del movimiento moderno, cayó en la trampa, el bueno de Jean Prouve que murió en 1984 en Nancy, quien lucho a brazo partido para que sus muebles fueran: funcionales, accesibles, un elemento social, no llegó a verlos convertidos en cotizadas piezas que coquetean con los clásicos en todos lo escaparates de los almacenes mas caros del mundo.-

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